(...) queriendo con ello decir que la Historia consiste esencialmente en ver el pasado por los ojos del presente y a la luz de los problemas de ahora, y que la tarea primordial del historiador no es recoger datos sino valorar: porque si no valora, ¿cómo puede saber lo que merece ser recogido".E.H. Carr: "¿Qué es la Historia?"
Créese comúnmente que un gran jurisconsulto se hace con mandar a la memoria muchos textos, y un gran historiador leyendo y reteniendo muchas noticias. Yo no dudo que si se habla de sabios de conversación e historiadores de corrillo, no es menester otra cosa. Mas, para ser historiador de pluma, ¡oh santo Dios!. (...)
Lo que resulta de todo lo dicho es, que se pone a una empresa arduísima el que se introduce a Historiador: Que esta ocupación es sólo para sujetos en quienes concurran muchas excelentísimas cualidades, cuyo complejo es punto menos que moralmente imposible; pues sobre la universalidad de noticias, cuya necesidad acabamos de insinuar, y que en poquísimos se halla, se necesita un amor grande de la verdad, a quien [245] ningún respeto acobarde: un espíritu comprensivo, a quien la multitud de especies no confunda: un genio metódico, que las ordene: un juicio superior, que según sus méritos, las califique: un ingenio penetrante, que entre tantas apariencias encontradas, discierna las legítimas señas de la verdad de las adulterinas; y en fin un estilo noble y claro, cual al principio de este Discurso hemos pedido para la Historia. Quien tuviere todas estas calidades, Erit mihi magnus Apollo.Benito Feijoo "Reflexiones sobre la histsoria" en Teatro Crítico Universal
"Funes el memorioso"